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martes, 12 de febrero de 2013

Martin Lutero

   Entendiendo que la Música Gospel se ha nutrido, especialmente en sus letras, de palabras del Evangelio y de mensajes de Dios, he creído mas que conveniente publicar en éste sitio una amplia reseña histórica de quien fuera uno de los mas grandes Reformistas que vivió entre 1487 y 1546 y que, con su tesis, tuvo una gran influencia en la poesía de éste género basada en alabanzas al Creador y su único hijo, Jesús. Me estoy refiriendo a Martin Lutero, sacerdote agustino nacido en Alemania y que cuestionó, a lo largo de su vida, la actividad de la Iglesia que, sostenía, pretendía situarse por sobre las Enseñanzas de Dios prorizando la política del Catolicismo en primer lugar. Al tiempo que preconizaba la toma de conciencia de las Enseñanzas y la interpretación individual de la lectura de La Biblia.
  Ésta reseña histórica servirá, sin dudas, para entender mas profúndamente el mensaje de cada canción e interpretar el sentir de toda una comunidad basada en la esperanza salvadora de Jesús.

Ésta reseña les será entregada en sucesivas entradas que publicaremos periódicamente y cuyo resúmen hemos extraído de "Hijos del Altísimo" en http://www.altísimo.net.


El tiempo de Dios
Lutero no fue el primer Reformador. Hubo varios antes de él que enseñaban de manera parecida, y que deseaban hacer volver la iglesia a la verdad de la Palabra de Dios. Los más conocidos de ellos eran Juan Wyclif en Inglaterra (1320-1384) y Juan Hus en Bohemia (1374-1415), quien murió como mártir. Ambos pudieron juntar a algunos seguidores, pero no lograron realmente las reformas que deseaban.
¿Por qué fracasaron ellos, mientras Lutero tuvo éxito? - No creo que ellos hayan sido inferiores a Lutero. Simplemente no había llegado todavía el tiempo de Dios. Una Reforma tan amplia no sucede de la noche a la mañana. Era necesario que estos hombres, los "pre-Reformadores", preparasen el camino. En los tiempos de Lutero, toda Europa tenía mucha hambre de Dios. Sin el trabajo de los "pre-Reformadores", probablemente no hubieran tenido esta hambre, y no hubieran deseado tanto escuchar la palabra de Lutero.
Cada uno de nosotros tiene su tarea, y su lugar en la historia, asignados por Dios. Unos son llamados a sembrar, otros a regar y otros a cosechar. Unos son llamados a ser pioneros, y otros son llamados a edificar encima de lo que construyeron los pioneros. (Vea 1 Cor.3:5-13.) Los pioneros a menudo son llamados a dar hasta su vida, para que otros puedan seguir con más facilidad. Como Abraham, ellos tienen que morir en la fe "sin haber recibido lo prometido, sino mirándolo de lejos, y creyéndolo, y saludándolo, y confesando que eran extranjeros y peregrinos sobre la tierra" (Hebreos 11:13). Juan el Bautista preparó el camino para el Mesías, pero tuvo que morir sin ver la obra del Mesías cumplida. El pastor rumano, José Tson, escribe: "Para cada país que se abrió para el Evangelio, el precio fue muy alto. Un mensajero de Dios tuvo que derramar su sangre por aquel país, para tomarlo para Dios." ¿Se aplicará lo mismo a cada gran Reforma de la iglesia?
Un detalle interesante: En 1415, cuando Juan Hus fue condenado por el Concilio de Constanza y llevado a la hoguera, dijo proféticamente: "Ahora ustedes están quemando a este ganso viejo ("Hus" significa "ganso"), pero en cien años se levantará un cisne al cual no podrán quemar." Casi exactamente cien años después, en 1517, se desató la Reforma con las 95 tesis de Lutero.
Lutero católico
Lutero no era ningún enemigo de la iglesia. Al contrario, él era un fiel católico y quería servir a Dios según las tradiciones de la iglesia.
"Siguiendo los deseos de su padre, se inscribió en la facultad de Derecho de esa universidad. Pero todo cambió durante una tormenta eléctrica en 1505. Un rayo cayó cerca de él mientras se encontraba de regreso de una visita a la casa de sus padres. Aterrorizado, gritó: "¡Ayuda Santa Ana!, ¡Me convertiré en monje!". Salió con vida y abandonó la carrera de Derecho, vendió sus libros con excepción de los de Virgilio y entró en el monasterio agustino de Erfurt el 17 de julio de 1505" (Wikipedia)
Aunque Lutero se arrepintió de haber hecho esta promesa apresurada, sintió que estaba obligado a cumplirla, porque en respuesta a esta promesa Dios había salvado su vida en la tormenta. Más tarde vio en ello la mano de Dios en su vida, porque de esta manera Dios empezó a encaminarle hacia el estudio de las Sagradas Escrituras. Fue en el monasterio donde Lutero vio por primera vez en su vida una Biblia.
En este primer llamado de Lutero, vemos algunos aspectos que no son conformes a las Escrituras:
- Lutero no clamó a Dios por auxilio, sino a "Santa Ana".
- Para servir a Dios, no conoció otro camino que convertirse en monje.
¿Le reprocharemos por pensar de esta forma? - Tomemos en cuenta que Lutero creció como un hijo fiel de la iglesia católica romana, y no podía posiblemente haberse encontrado con alguna otra información. Solo después de haber estudiado profundamente la Biblia por sí mismo, Lutero pudo darse cuenta de sus errores. Antes de esto, él ya tenía el deseo ferviente de servir a Dios, "pero no conforme a ciencia" (Rom.10:2). Fue este deseo que Dios vio y tomó en serio; y así pudo llevar poco a poco a Lutero hacia la luz de la verdad. "Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán saciados." (Mateo 5:6).
Si después de ver la verdad, Lutero hubiera seguido sirviendo a la manera de la tradición muerta de la iglesia, allí sí tendríamos que reprocharle. Pero Lutero tuvo la valentía de actuar según la verdad que Dios le había mostrado, aun en contra de todas las tradiciones de su iglesia.
Y allí está el punto donde Dios nos desafía hoy. Si eres un "buen evangélico", probablemente deseas servir a Dios al máximo, según las tradiciones de tu iglesia: asistir a los cultos, asumir el liderazgo de algún grupo o alguna célula, ganar a nuevos miembros para tu iglesia... Si esta es tu idea, entonces eres como Lutero en su juventud: Tienes el deseo de servir a Dios, pero lo haces a la manera como los hombres te enseñaron. Todavía no estás buscando la voluntad de Dios por ti mismo.
Cuando busques a Dios por ti mismo, verás que la voluntad de Dios va más allá de la tradición de tu iglesia (no importa de qué denominación sea). Como Lutero, tendrás que abandonar la tradición de tu iglesia en algunos puntos, si quieres cumplir la voluntad completa de Dios. (Para ver algunos puntos donde las iglesias evangélicas actuales difieren de la Palabra de Dios revelada, vea
"Los secretos de la iglesia temprana", y "95 tesis sobre el estado de las iglesias evangélicas".)
Allí se decidirá si eres un verdadero "reformado": ¿Estás dispuesto a servir a Dios y hacer Su voluntad, aun cuando Su voluntad va en contra de la tradición de tu propia iglesia?


 Extraído de "Hijos del Altísimo"

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